Andinus & Salud

El aceite de oliva y las enfermedades cardíacas

Son númerosos los estudios científicos que confirman el efecto beneficioso del aceite en las enfermedades cardíacas.

En concreto, los habitantes de aquellas culturas donde la dieta incluye, además del aceite de oliva, grandes cantidades de verduras, frutas, legumbres y pescados y relativamente pequeñas cantidades de carne, las enfermedades cardíacas son considerablemente reducidas en comparación con los pueblos que consumen grasa animal y carne.

Está comprobado que el aceite reduce el nivel de las grasas proteicas de baja densidad, es decir del colesterol “malo”, aumentando el nivel de las grasas proteicas de alta densidad, es decir el colesterol “bueno”.

De esta manera se evita la formación de grasa en las arterias y, por consiguiente, se reducen los riesgos de infartos del miocardio. El aceite de oliva contribuye a la reducción del colesterol y por lo tanto resulta un auténtico escudo de protección del corazón.

Aceite de oliva y úlcera

El aceite de oliva no irrita el estómago. Reduce los líquidos gástricos y ayuda a la curación de la úlcera. Es más, una cucharada de aceite “virgen extra” puro con el estómago vacío, facilita el buen funcionamiento del intestino eliminando el fenómeno del estreñimiento.

Aceite de oliva y piel

El aceite de oliva contiene vitaminas A, B  y E y protege la piel humana de la radiación nociva de los rayos solares y las quemaduras.

Aceite de oliva y sistema nervioso

La clorofila existente contribuye al aumento de las células, refuerza el metabolismo y dinamismo de la sangre. Desempeña un papel primordial en el desarrollo del sistema nervioso central.

Aceite de oliva y neuralgias

Un masaje con aceite de oliva caliente ayuda a aliviar los dolores.